Microsoft prohibe la venta de reconocimiento facial a la policía

Microsoft se ha convertido en la última compañía estadounidense en limitar el uso de su tecnología de reconocimiento facial por parte de la policía.

La empresa dijo que no iniciará las ventas a los departamentos de policía de EE.UU. hasta que el país apruebe la regulación nacional de la tecnología, que según los críticos es racialmente sesgada y fácil de abusar.

Amazon e IBM ya han hecho movimientos similares.

Estas fueron seguidas de protestas generalizadas por la brutalidad policial y la discriminación racial.

Amazon prohibió el miércoles a la policía el uso de su tecnología durante un año, mientras que IBM dijo antes que dejaría de ofrecer la tecnología para “vigilancia masiva o perfiles raciales”.

La Unión Americana de Libertades Civiles ha hecho campaña contra este software durante años, advirtiendo que existe el peligro de que se utilice para una vigilancia “sin sospechas” generalizada.

“Microsoft, Amazon e IBM han comenzado finalmente a tomar medidas. Pero todavía nos queda un largo camino por recorrer para acabar para siempre con el exceso de policía y la vigilancia de las comunidades negras y morenas”, dijo la organización en un comunicado.

Pidió a los legisladores estadounidenses que ordenaran una “pausa” inmediata en el uso de la tecnología por parte de las fuerzas del orden.

Federal contra local

Las empresas han estado bajo presión en las últimas semanas para responder a las protestas provocadas por la muerte de George Floyd bajo custodia policial.

¿Por qué las empresas están hablando esta vez?

El presidente de Microsoft, Brad Smith, dijo en un evento que la empresa no había vendido a los departamentos de policía y que no empezaría “hasta que tengamos una ley nacional, basada en los derechos humanos, que rija esta tecnología”.

Microsoft pidió por primera vez una reglamentación nacional hace más de dos años, advirtiendo que la inacción podría llevar a que esos servicios “se propaguen de manera que se exacerben los problemas de la sociedad”.

Las empresas tienden a favorecer las normas nacionales, en lugar de verse obligadas a enfrentarse a un mosaico de leyes locales.

Sin embargo, existe la preocupación de que una ley nacional pueda ser una forma de anular una reglamentación local más estricta.

San Francisco, por ejemplo, ya ha prohibido la tecnología de reconocimiento facial por parte de su policía y sus organismos públicos.

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